UN HOGAR SOBRE EL CANAL

Desde su pequeña embarcación a orillas del Beagle, Rubén Jofré nos recibe para contarnos por qué decidió armar su casa en un velero. Un profesional del turismo y amante de la naturaleza que se refugió en el Canal para descubrir otras formas de vivir en la Isla.

Foto Romina Campa

¿Cuánto hace que vivís en el velero y cómo surgió esta posibilidad?

Hace ya unos cuatro años y medio que estoy habitando en el Manutara, y la idea nace a partir de la necesidad de vivienda, pero con la intención de comprar un lugar donde vivir sin necesitar un terreno, por lo que cabía la posibilidad de una casilla rodante, una caravana o un velero, y velero fue nomás.

Presentanos a Manutara y contanos cómo es la cotidianidad allí…

Manutara es un Alpha 25 de un astillero de Buenos Aires. Fue traído a Ushuaia en camión y tuvo varios dueños hasta llegar a mí. Es un velero lento, pero muy fuerte y eso es genial para esta zona austral y de fuertes tormentas. En él caben cuatro personas cómodas para dormir y, por supuesto, tiene un pequeño baño y una pequeña cocina. La altura sí es un problema para quien mide más de 1.65 m, ya que no es muy sano para la columna estar arqueado, pero cuando se trata de la casa de uno te las ingenias para vivir lo mejor posible. Aquí vienen mis amigxs de visita y no solo para navegar, sino también a tomar unos mates o simplemente disfrutar de la paz que ofrece estar sobre el agua, flotando y casi sin escuchar los (pocos) ruidos de la ciudad.


¿Qué es lo que más te atrae de vivir sobre el agua?

Si tengo que pensar en qué es lo que más me atrae de vivir flotando es la paz que se siente y la cercanía al agua, me gusta mucho el agua y sus biomas, me gusta el agua dulce y el agua salada.

Foto Romina Campa

De tus recorridos por el Beagle, ¿qué nos podés destacar?

Mis recorridos por el canal Beagle son deportivos, son recorridos en los que el eje central de la experiencia es la navegación en sí y no el destino ni lo que se pueda llegar a avistar. Desde que tengo el velero trato de acercar la náutica a vela a mis amigxs, y de a poco a la comunidad fueguina en general. Suelo aceptar gente que no conozco en mis redes sociales para luego invitarlxs a navegar y compartir unos mates o una picada flotando en medio de la bahía de Ushuaia, no solo para disfrutar de ser impulsados por los vientos sino, también, observar a la ciudad desde otra perspectiva. Siempre mis invitaciones fueron sin ningún costo hasta que gracias a la pandemia perdí mi trabajo como profesional en turismo y en un punto empecé a aceptar la ayuda de mis amigxs y conocidos para bancar las salidas y, de esta forma, poder mantener el velero y su amarre en el muelle.

Foto Romina Campa

¿Qué viajes has hecho en el velero y cuáles soñás?

A vela conocí los canales y ventisqueros fueguinos (Chile, zona oeste del Canal y sus brazos norte y sur) y el famoso Cabo de Hornos. Además, he estado recorriendo la zona de puerto Almanza, islas aledañas a la estancia Harberton y, por supuesto, las islas Brigdes entre las cuales hay una en la que se puede fondear (tirar ancla) o llegar hasta un pequeño muelle y desembarcar. Sueño con ir a la Antártida en velero, y quizá también llegar hasta aguas cálidas... ¡aguas tropicales!


También hacés buceo, ¿cómo es el Canal por debajo?

Bucear para mí es como imagino que ha de ser volar, es abrir los brazos e impulsarse en un medio en el cual flotamos y podemos despegarnos del suelo, donde hay animales y formas casi desconocidas para la mayoría de las personas. Si bien el agua es fría, uno se va acostumbrando cada día, más y más, hasta que, al tiempo, el frío es casi imperceptible. Molesta un poco cuando salís del agua y la brisa no ayuda, pero vale la pena. Nuestra zona tiene un bioma muy rico. Gracias a la pureza del agua y a la presencia de tantas algas se forman extensos bosques submarinos que albergan gran cantidad de especies (caracoles, centollas y otros tipos de cangrejos, estrellas de mar, bichitos que ni idea cómo se llaman, peces, etc.).

Foto Romina Campa

Vivimos en un lugar maravilloso, qué mensaje darías a quienes viven en Ushuaia o la visitan para disfrutar y proteger nuestro entorno…

Mi mensaje es, siempre, que se puede vivir siendo felices con mucho y con poco también. Es una cosa muy personal y no siempre es fácil, pero se puede (este mensaje es para el mundo en general). Y a la gente que se vincula con Ushuaia de un modo u otro, le digo, le imploro, que, por favor, cuidemos los recursos naturales. Seamos conscientes de que la naturaleza no tiene la culpa de nuestra idiotez como raza, que la basura afecta al medio y a los animales, y si disfrutamos de un entorno natural debemos dejarlo tal cual es, sin afectarlo, sin modificarlo y mucho menos arruinarlo. ¡Muchas gracias por la oportunidad de dar este mensaje a más personas!







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