MUJERES REALES, VIDAS REALES

Actualizado: mar 14

Esta edición está dedicada a las mujeres, ya que nos encontramos en su mes. Por ello buscamos testimonios de mujeres reales que tienen una historia para contar y compartir. Así fue como conocimos a Silvia, una mujer de 62 años que se animó a ir por más en su vida, a superarse día a día y apostar a un gran crecimiento personal, a aceptarse tal cual es para disfrutar sin ningún peso o prejuicio que la limite. La entrevistamos porque sabemos que del otro lado contamos con muchas lectoras a las que, quizás, leer historias como esta les ayude a tomar impulso para animarse a realizar todo aquello que quieran hacer en su vida. Por eso las invitamos a leer el testimonio de una mujer real que abrió su corazón para compartir su historia con nosotros.

¿Cómo ve la evolución de la mujer durante todo este tiempo?

Silvia: Con el correr del tiempo me han tocado procesos difíciles que he tenido que superar día a día, nada me fue fácil y en algunas oportunidades me he sentido bendecida, con contratiempos de ignorancia en algunos aspectos, y creo que este es un punto muy importante para observar no solo en mi historia, sino en la de muchas mujeres, por ejemplo, mi madre. El prejuicio social la llevó a sentirse despojada de su familia por ser madre soltera, no había pañuelos que la defendieran del precio de haberme tenido, la vergüenza social la llevó a los pensamientos más locos, ¡¡¡pero aun así defendió mi vida!!! Fue mi primera bendición, cargué con eso por mucho tiempo hasta que me di cuenta que era su historia, no la mía, que yo solo fui producto de un amor verdadero, según ella, aunque decidió tenerme y criarme sola hasta que conoció a mi padre adoptivo, gran ejemplo, para eso yo tenía tan solo cinco años. Creo que la mujer ha dado un paso importante en este aspecto. Hoy no importa tanto si una mujer soltera tiene hijos o no, casi la mayoría decide tenerlos, sin planificar teniendo recursos actualmente.

¿Y en lo profesional?

Silvia: La mujer se ha empoderado de a poco en muchos aspectos. Desde 1947, cuando se creó la primera comisión jurídica y social de la mujer, ese fue un gran avance, se reunió por primera vez en Naciones Unidas, en aquel momento quince representantes gubernamentales, las cuales eran mujeres, comienza la lucha del apoderamiento social de la mujer. La mujer ha llegado a grandes cosas hoy en esa lucha que continúa, como votar, a partir de 1957 tener una edad determinada para casarse, poder ocupar puestos de trabajo al que solo accedía el hombre, llegar a ser presidenta. Pero nada apagará las muertes sucedidas hasta hoy, en diferentes ocasiones y de diferentes maneras, nos queremos vivas hace rato, no solo por la muerte violenta física. Todavía sigue la lucha machista, el que maltrata, el que abusa, el que manipula, el que discrimina, el que miente, todo esto mata de a poco si carecés de herramientas para sobrevivir


Como mujer real ¿le ha tocado vivir alguna situación que hoy en día se aborda de manera diferente?

Silvia: Me han tocado muy de cerca algunos de estos puntos, experiencias que no le deseo a nadie porque esos trastornos no se borran jamás, solo te superás y aún así quedan secuelas. La obesidad, me costó mucho entender que era una enfermedad, ojalá pueda superarla algún día, pero lo más doloroso es escuchar lo que la mayoría de las personas piensa del gordo(a), ser discriminada y excluida, incluso por gente que vos sabés que estudió, pero, gracias a Dios, he tenido coraje para afrontar todos esos obstáculos. A veces pienso que el humano es tan perverso, por un lado te quiere, y por otro te traiciona. Jamás se pone en los zapatos del otro. Jamás pregunta primero “qué te pasó”. Todos tenemos un pasado con colores y matices, nadie es perfecto, no existe la perfección. Así es la vida, no solo la mía sino la de cualquier mujer. No tenemos que aparentar nada ante nadie, solo tenemos que ser libres, sin maltratos, sin juicios, y cuidarnos con amor.


¿Cree que el hombre también ha evolucionado sobre su visión hacia la mujer?

Silvia: Creo en los buenos hombres, creo que hay humanos diferentes, solo que cada vez se ven menos. Tenemos que hacernos cargo de la educación de nuestros hijos. Ser madre del corazón fue otra bendición. Parí con ellos cada vez que teníamos conflictos. Mi forma de educarlos a veces me hacía sentir muy sola, pero enfrenté la situación y confíe en que ellos se volverían chicos de bien y en eso se han convertido hoy.


¿Usted estudió alguna carrera que la ayudó a ver a la mujer de manera diferente?

Silvia: Sí, estudié Psicología Social, lo que me ha permitido crecer, conocerme, descubrirme, quererme, aprender a tratar a otros como si fuera yo. Conocerme en otros aspectos, saber que tengo limitaciones como cualquier persona, porque nadie sabe tanto, ni todos saben lo mismo, vivo intercambiando saberes, dejo granitos de arena donde puedo y tomo granitos de otros que me permiten llegar. Me ayudó a tener más herramientas para convivir en familia y en el trabajo, también a poder dar, acompañar y aportar con quienes lo necesitan. Eso me permite sentirme bendecida.



¿Qué mensaje le dejaría a la mujer actual?

Silvia: El mensaje que le puedo dejar a la mujer de hoy es que se quiera cada día un poquito más, que se anime a mirarse al espejo con frecuencia, que se arregle para ella, que si se encuentra en problemas busque ayuda (lo he hecho muchas veces, confié en mí al hacerlo), y cuando me fallaron toqué otras puertas. El no tener miedo me ayudó a superar los problemas, el tocar fondo y esa puerta que toqué me ayudó cuando lo necesité. Lo que me permitió darme cuenta de que no todos tienen que entenderte, por eso hay que sonreír seguido, viajar, vivir, bailar y nunca dejar de soñar. Por último, me gustaría dedicar esta nota a mis hijos.

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