MUCHO AMOR PARA DAR

Dicen que son los mejores amigos del hombre. Cómo no afirmarlo después de conocer la historia de Katy, una perrita que recibió Paula en Zoonosis en el año 2008 hasta el 2012, ya que felizmente la adoptó una familia que le abrió las puertas de sus corazones y también las de su casa para darle mucho amor y cariño.


Por eso, Paula, muy amablemente, nos comentó la historia de Katy, cómo la encontraron, cómo llegó a Zoonosis y cómo fue su desarrollo allí.


¿Cuándo ingreso Katy a Zoonosis? ¿Cómo fue el proceso?

Paula: Ella ingresó en agosto de 2008 y recién fue adoptada el 4 de noviembre de 2012 por una linda familia. El proceso no fue fácil ya que Katy era una de nuestras antiguas pobladoras, era una perrita algo tímida, temerosa, desconfiada.

¿Durante ese camino ustedes la acompañaron? ¿Cómo fue que llegó la familia adoptiva?

Paula: Primero comenzó a salir de paseo con su Madrina. Ella se ocupaba de venir todas las semanas a buscarla para poder interactuar, siempre desconfiada y con una mirada muy tierna. Los paseos se hicieron cada vez más frecuentes hasta que, de a poco, su Madrina la comenzó a llevar a su casa los viernes, y los lunes volvía a Zoonosis para intentar conseguirle familia. Muchas veces los fines de semana se hacían más largos, ya que se quedaba más días que lo acordado. La llevaban a la peluquería, al veterinario, salían de paseo y también se acercaban a las jornadas que hacemos para intentar conseguir una familia. Un 4 de noviembre, su Madrina, Viviana Sheiner, decidió adoptarla, justo era el día de su cumpleaños y ese fue su mejor regalo.


Como venimos viendo, Katy no es una perra más. Ella logró superar y revertir su historia gracias a su Madrina Viviana Scheiner, quien no solo la acompañó en su periodo de adaptación, sino que también le brindó contención y mucho mucho amor, lo que llevó a ella y a su familia adoptarla y finalmente sumarla a sus vidas.


Nos gustaría que nos cuentes cómo llegó Katy a sus vidas.

V. S.: Conocí a Katy a principios de 2012, en la Dirección de Zoonosis de Ushuaia, lugar al que acudí para colaborar con algunos perritos como Madrina, o sea, alguien que da su tiempo disponible para sacarlos a pasear, donar un baño o un corte de pelo con la intención de socializarlos y, de esa manera, aumentar sus posibilidades de adopción.


¿Ya la conocías?

V. S.: Me invitaron a pasar a los caniles para conocerlos…, recuerdo que todos los perritos ladraban y sacaban sus patitas en señal de alegría para recibir atención. Paula me los presentaba y me contaba sus historias… Hasta que pasamos por un canil en el que estaba Katy, pero no mostró ningún interés en lo que ocurría, de hecho estaba acostada en el canil dándonos la espalda, solo dio vuelta su cabeza para mirarnos y ni se movió.


¿Qué fue lo que más los entusiasmó para adoptarla?

V. S.: Su historia era muy triste, por cierto. Estaba allí desde hacía seis años, su actitud, casi vencida, como si no le importara nada nos llevó a elegirla entre todos los otros perritos que esperaban, así fue como me convertí en su Madrina.

¿Cómo fue la experiencia de adoptarla ?

V. S.: Desde ese momento iniciamos un camino juntas que comenzó con paseos semanales para ir conociéndonos, luego fue una salida, las dos solas, a la peluquería para cortar el pelo largo y enmarañado y un baño. Aún recuerdo que no estaba muy contenta con la experiencia, le hizo muy difícil el trabajo a Cristina quien se encargó de bañarla.


¿Katy pudo adaptarse bien a los nuevos ritmos de la familia?

V. S.: El siguiente paso fue que pasara los fines de semana en nuestra casa para que tuviera la experiencia de vivir en familia, por ello, la pasábamos a buscar los viernes por la tarde y volvía a Zoonosis los lunes por la mañana. Esto le permitió compartir experiencias de vivir en un hogar con padres y hermanos. Mientras tanto asistíamos a todas las Campañas de Adopción que se hacían por ese entonces en el Paseo de las Rosas, acompañándola en su búsqueda de un hogar definitivo. Los meses pasaban y nos dimos cuenta de que cada lunes por la mañana era más difícil dejarla, así que el 4 de noviembre de 2012 la Madrina se convirtió en Mamá ¡y mi familia en la suya!


Ahora, conociendo un poco más de la vida de Katy ¿cómo podrían definirla? ¿Qué es lo que más la caracteriza?

V. S.: Katy siempre fue hermosa (habla la madre), grande, con un pelaje largo y tupido, muy tímida, tranquila y cariñosa que se adaptó muy bien a su vida en familia. Hoy es una perrita adulta ¡que adora dormir en los sillones y en camas mullidas!

Para concluir ¿qué mensaje darías a aquellas personas que quizá no se animan a adoptar un animal?

V. S.: Nuestra experiencia con Katy nos mostró que ¡adoptar un perro adulto es una excelente opción para cualquier familia!

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