ESCALANDO HASTA LA CIMA

En esta entrega nos dedicaremos exclusivamente a todas aquellas actividades que se pueden practicar en los alrededores de la ciudad, como ocurre con el montañismo. Por ello, hablamos en exclusiva con Juan Madias para que nos cuente con más detalle de qué se trata esta disciplina y cómo podemos acercarnos a ella.

© Gaby Sais

¿Cómo fue que te acercaste al montañismo?

J.M.: Vivir en Ushuaia rodeado de montañas es una clara invitación para acercarse a dicha disciplina. Si bien hace más de 20 años que vivo en la ciudad, empecé a mediados del 2017 a realizar actividades de montaña con las simples caminatas (trekking), y así fui adentrándome en este mundo apasionante. Al subir los primeros cerros la complejidad técnica se volvió más demandante, eso trajo el paso siguiente, la escalada. Comencé con amigos y luego una capacitación más formal, siempre pensando la escalada como una herramienta técnica para afrontar nuevos desafíos.


¿Siempre te gustó o lo fuiste descubriendo?

J.M.: La ciudad de Ushuaia tiene un potencial natural único, en un principio practicaba snowboard, hace mucho tiempo atrás, ese fue el primer contacto con la montaña. Subíamos al glaciar Martial para hacer freeride y era todo para mí. Subir un par de horas caminando con la tabla a cuestas para después tener 20 minutos de adrenalina. Ese fue el inicio, la semilla que posteriormente me hizo volver a la montaña, y creo que para siempre, ja, ja, ja. Entonces, sí, lo fui descubriendo, y la escalada es una actividad integral para armonizar el cuerpo con la mente, es desestresante, tiene muchas propiedades benignas.

© Gaby Sais

¿Cuál fue la altura máxima que has llegado a escalar?

J.M.: Existen varias modalidades dentro de la escalada y las mayores alturas se dan en la práctica de la escalada mixta que básicamente consiste en subir por paredes de nieve, hielo y roca para coronar una cumbre. Eso, acá, en Ushuaia, tiene un limitante de 1.500 metros sobre el nivel del mar. En base a eso escalamos la Muela de Lorena de unos 1.270 metros, aproximadamente, y luego nuestra montaña más icónica, el Monte Olivia de 1.326 metros. En cuanto a la escalada deportiva, las alturas también están limitadas al largo estándar de la cuerda, entendiendo que no superan los 30 metros, pero existen ´multilargos´ que extienden las vías hasta tres veces en esta zona. Tengamos en cuenta, a su vez, que siempre escalé alrededor de Ushuaia.


¿La práctica de esta actividad requiere de alguna preparación o entrenamiento especial?

J.M.: Sin duda, siempre es mejor estar entrenado física y psicológicamente para el desarrollo de esta actividad y, por sobre todo, la capacitación constante en cuanto a materiales y técnicas. El entrenamiento es aeróbico para el montañismo y de resistencia para la escalada, al menos en lo que a mí respecta, con más de 40 años, es necesario entrenar.

Para quienes quieran practicarlo, ¿cómo pueden hacerlo?, ¿existe una escuela?

J.M.: Todo aquel que quiera practicarlo puede hacerlo, hay cada vez más gente que se vuelca a esta actividad. Siempre es recomendable interiorizarse y prepararse para disfrutar de la actividad.


Nosotros pertenecemos a la Fundación Desafío Natural, es un espacio para el desarrollo y fomento de deportes regionales, siempre desde una mirada inclusiva y no elitista, entendiendo la escalada como un punto de encuentro, camaradería, solidaridad y amistad, por sobre todo.


Por último, ¿qué mensaje dejarías para quienes les gustaría practicarlo, pero no se animan?

J.M.: Tanto el montañismo como la escalada están pasando por un gran momento. La Unesco declaró recientemente al alpinismo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y, a su vez, la escalada ya es un deporte olímpico. Esto hace que tenga mayor difusión y sea reconocido por todo el mundo, por eso mucha gente se acerca a las actividades de montaña. Por otro lado, la tecnología de los materiales y elementos que se utilizan para la práctica son cada vez más seguros. Por último, quiero decir que vivimos en un lugar increíble y disfrutar de su entorno es posible, solo hay que animarse a practicar alguna actividad que nos acerque a los paisajes, que nos haga superar desafíos, que nos llene de vida. La felicidad de subir a una cumbre es única y a veces indescriptible, por eso hay que vivir la experiencia.

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