CRECER A PURO ARTE

En esta edición especial de niñas y niños te presentamos a Delfina Sayago, que nos cuenta que le dicen “Chuchu” porque así la nombró su hermana cuando era bebé. Delfi nació en Ushuaia, tiene 13 años, es de Piscis y vive con su familia: mamá Vale, papá Heri, su hermana Aiti y su perra Brisa.

© Gaby Sais

¿Qué significa la danza para vos?

Para mí el arte es la forma más bella de expresión, ya sea cantando, haciendo acrobacia, danza o todo lo que tenga que ver con mostrar lo que sentimos.


Contanos qué es lo que más te gusta hacer.

En lo que más estoy enfocada en este momento es en la acrobacia en tela porque es un elemento hermoso y cuando subo siento que puedo volar. Me encanta.

© Gaby Sais

¿Has participado en competencias y bailes en otras regiones del país?

Participé en varias competencias de danza en Córdoba y en Buenos Aires. El año pasado fui parte del elenco que presentó la obra Subterráneos en una sala de teatro de Buenos Aires. Lo que más me gusta es la experiencia de compartir con mis amigas y amigos. Es superdivertido esperar el turno para actuar y a la hora de salir darlo todo.


¿Cuál es un plan ideal para compartir con tus amigas?

Mi plan ideal para compartir con mis amigas es juntarnos en mi casa, charlar, compartir algo rico y ver alguna comedia.


¿Qué momento de tu infancia guardarías para siempre?

Un viaje con mi familia al lugar que sea y el día que nació mi hermana Aitana.


Sabemos que te gusta escribir y leer, ¿qué lectura le recomendarías a las niñas de Ushuaia y por qué?

A alguien de mi edad le recomendaría Los ojos del perro siberiano y Puro Pelo de Juan Chavetta. El primer libro porque es una historia que trata sobre la inclusión y el amor. Y el segundo, porque trata sobre la imaginación y el respeto. Les dejo un ejercicio que hice en el colegio el año pasado (voy al Poli). Es a partir del libro El Diario de Adán y Eva de Mark Twain.

© MGonzalez

Viernes

Querido diario, hoy desperté en un lugar nuevo, me siento como nueva o eso creo. Todavía no estoy segura de cuál es mi función y no me encuentro una utilidad más que mi existencia. Puesto que ya vi otros seres de mi clase, me doy cuenta que no consigo relacionarme conmigo misma. Uso una especie de fachada, excepto con Eva o así quiere que la llame, me dijo que es su nombre. Yo le dije que no tenía uno e inmediatamente dijo Delfina, lo que no me disgustó en lo más mínimo, de hecho lo amé. Luego descubrí una criatura en el agua a la que decidí llamar Delfín, no en mi honor, sino en el de Eva por ayudar a encontrarme.

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