TRAVESÍAS EN LA MONTAÑA

Ushuaia es una de las ciudades con mayor cantidad de actividades al aire libre. Sus bellos paisajes y geografía, hacen de estas una maravillosa experiencia ya que se pueden practicar diferentes deportes como el trekking y el montañismo, entre otros. Por ello, dialogamos con Andrea Olariaga quien nos contó sobre sus caminatas por la montaña junto a su grupo de amigas y cómo viven esa experiencia.


Primero nos gustaría que nos comentes cómo fue que empezaste a practicar esta actividad.

A.O.: Te cuento que desde hace cuatro años comencé a practicar esta disciplina. Somos un grupo de amigas que nos juntamos para hacer senderos de distinta dificultad. Hicimos varias actividades como caminatas para ver lagunas, cascadas y otros atractivos lugares. Además, formo parte de otro grupo en el que todos son montañistas de alta montaña con los que hacemos cumbre en los cerros más altos de Ushuaia.


¿En qué consisten esas caminatas?

A.O.: Con las chicas hacemos los senderos que te llevan a las lagunas Cinco Hermanos, Esmeralda, Turquesa, Encantada, Encantada Superior y a la Celeste en el cerro Alvear. Hay muchas otras más alejadas como la laguna Francia, a la que se debe caminar como mínimo durante doce horas para llegar. Para la del Domo Blanco son muchas horas de caminar por lo que algunos hacen campamento, en nuestro caso fuimos y vinimos en el día.


También hicimos una travesía por el paso Beban, se ingresa por el acceso al cerro Bonete y terminás en bahía Torito. Esta aventura lleva un día y medio de caminata aproximadamente, entonces, sí, acampamos una noche y al otro día nos cruzan en barco a la laguna Palacios para volver en auto a la ciudad. Esa fue la más larga que hicimos pero, la verdad, es hermoso. Muchos de esos lugares son desconocidos ¡y vale la pena recorrerlos!


¿Se pueden sumar participantes sin experiencia a tu grupo o es necesaria una práctica previa?

A.O.: Sí, la verdad es que no solemos incorporar personas que no tengan conocimiento previo. Se necesitan conocimientos básicos, además del atuendo adecuado y accesorios para realizar esta actividad, como bastones, mochilas, abrigo, pantalón térmico y llevar agua es indispensable para estar hidratados en caso de que te pierdas en el camino. Los bastones son muy importantes porque ayudan a prevenir posibles caídas o accidentes. Además esta actividad es muy riesgosa para alguien que nunca caminó fuera del ejido urbano, por eso no incorporamos personas al grupo, no nos abrimos a toda la población.

¿Qué recomendaciones darías a aquellas personas que desean iniciarse en la actividad para poder conocer esos lugares?

A.O.: Todos podemos acceder a la montaña siempre y cuando seamos precavidos y conscientes. Yo noto que actualmente con el auge turístico que tiene la práctica del trekking, los senderos están muy descuidados y sucios, se observan muchos desechos con los que se debería volver al terminar la excursión: botellas, cáscaras, pañuelos y demás contaminantes, cuestión que los guías de turismo deberían tener en cuenta a la hora de llevar a los turistas a visitar distintos lugares.


¿En qué consiste la preparación previa a una salida a la montaña?

A.O.: Vamos provistas con un GPS y algunas aplicaciones de celular que nos indiquen los senderos disponibles, su estado y demás. La tecnología siempre nos ayuda y es una herramienta más a la hora de comenzar dicha actividad.


¿Quiénes conforman este grupo de amigas?

A.O.: Somos cuatro locas: Betina Gaitán, Yesica Torres, Adriana Aureli y Lucrecia Villegas. Con ellas hicimos y hacemos la mayoría de las travesías. Bety, una de las integrantes del grupo, falleció el año pasado en un accidente de montaña; ella fue mi gran compañera con la cual empecé esta actividad, después seguí y fuimos incorporando a las demás.


¿Cómo fue perder a una compañera en un accidente en la montaña al ser esta una de las actividades que llevás adelante?

A.O.: Perder a una de mis compañeras de montaña fue uno de los momentos más difíciles que me tocó atravesar en esta actividad. Confieso que me costó mucho volver, pero, bueno, ella se quedó en una montaña, y es por eso que cada vez que cargo mi mochila siento que salgo con ella.


Por último, y agradeciéndote por tu tiempo, ¿cuál fue la experiencia que más te gustó y disfrutaste?

A.O.: La que más me emocionó fue subir al Aconcagua, Nido de Cóndores a 5.500 metros. Ahí tenés que tener cuerpo y mente, es exigencia y resistencia. Das todo para lograr subir a ese cerro, el más imponente y alto de Sudamérica. Cuando estábamos por hacer la expedición vimos un documental llamado “La montaña blanca”, que comparto totalmente, fue el que me transmitió el sentido del montañismo. Dice que el montañismo consiste en llevar el alma mediante el cuerpo adonde uno quiera ir y se sienta libre. Eso es lo que siento al subir una montaña o encarar un sendero, siento una libertad total. Para mí eso representa el montañismo, es la pasión de hacer algo por uno mismo.

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