MAESTROS POR SIEMPRE

El Día del Maestro es una jornada muy especial en la vida de los docentes. Es un tierno reconocimiento, un agasajo del alma hacia quienes dedican nobles esfuerzos y eterna devoción a sus queridos alumnos, no sólo en el área de la enseñanza escolar, sino también en su formación como ciudadanos, en consejería, en afable disciplina y exhortación, en cariño y paciencia, al igual que una madre o un padre, de cara a ese inmenso futuro que aún tienen por delante.


René Osvaldo Massa (48) es un querido maestro que lleva 24 años en la profesión, oriundo de la ciudad de Clorinda, Formosa. Sus estudios incluyen terciario y universitario, graduándose como Profesor para la enseñanza Primaria (Instituto Docente de San Bernardo) y Profesor de Historia (Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco). Su familia está conformada por sus hijos Ioanis (18), Mateo (11), Marcos (10) y Victoria Nina (1), y por Verónica, su compañera de vida.

Ph. MGonzalez

"El acto de enseñanza, si es dado como un acto de amor, se te retribuye con el afecto de los alumnos en esas pequeñas grandes cosas".


¿Cómo nació su pasión por la enseñanza?

Fue por la influencia de la escuela primaria del pueblo donde me crié, que junto al secundario era el único lugar donde la curiosidad y el deseo de compartir se podía satisfacer. Era el centro de difusión del conocimiento y manifestación de la cultura compartida. Además, por la admiración a algunos de mis maestros, profesores y sus deseos, convicciones y compromiso con la realidad de su tiempo, convencidos de ser agentes de transformación. Creo que ahí nace mi deseo de estar en la escuela, el ser docente y el compromiso que encierra.


¿Cuándo comenzó a ejercer y en qué materias especializa?

Me inicié en la docencia a mediados del 94, con pequeñas suplencias en la Escuela N°13 de Ushuaia. Pero donde verdaderamente me inicié con mi primer grupo a cargo fue en la Escuela N°15, en el Barrio de San Vicente, del que tengo hermosos recuerdos dando los primeros pasos en la docencia. Diría que a lo largo de mi carrera he pasado por todos los grados y dado todas las materias. Aunque con el paso del tiempo, mi inclinación a las Ciencias Sociales terminó motivando mi segundo título docente: "Profesor en Historia".


¿En qué escuelas ha podido ejercer profesión?

Trabajé en la Escuela N°13 "Almirante Brown" (1994-1995), en la Esc. N°15 "Centenario de Ushuaia" (1996-2000), en la Esc. N°30 "Oshovia" (2001-2003), en la Esc. N°34 "Yak Haruin" y desde el 2003 hasta la fecha en la Esc. N°16 "Dr. Arturo Mateo Bas", donde también me desempeño como vicedirector. Además, trabajé como profesor de Historia en los secundarios Sobral, José Martí y Olga B. de Arko. Además, también ejerzo en el CENS N°15 (Proyecto Adolescente y en Adultos). Hoy, casi al final de mi carrera, aún me sigue motivando ser docente.


¿En qué otros proyectos educativos participa?

Dentro de las tareas que realizo también está un proyecto en que participo como coordinador provincial y me enorgullece, porque es a pulmón y pura vocación. Mucho voluntariado del cuerpo docente logró la creación de los Bachilleratos Populares en TDF: cinco centros en Río Grande y uno en Ushuaia que funciona en una fábrica recuperada ("Cooperativa Renacer"). Allí, construimos el centro educativo dentro de la planta, para obreros que desean culminar sus estudios secundarios. Esfuerzo de un cuerpo docente con un enorme compromiso social de participación y creación colectiva profundamente humanista.


¿Lo más lindo que le obsequiaran sus alumnos?

Sin duda las pequeñas muestras de afecto de nuestros alumnos en sus saludos, en sus abrazos diarios, cuando estás en cualquier lugar y se te acercan y te dicen "Profe, se acuerda mí?". Algunos que ya son papás te presentan a sus hijos, te muestran ese afecto sincero y desinteresado, que es un inmenso reconocimiento a todo docente que deja los mejores años de sus vidas, a esta linda labor.


¿Algún recuerdo en especial que conserve?

Tengo una pizarra de corcho (mi ayuda memoria, con muchos papelitos y recordatorios de cosas), donde conservo fotos de mis hijos, y una notita muy especial de una alumna de 2° grado, con un corazón de cartulina que dice "Te quiero profe". Una hermosa cartita para demostrarme que ya había aprendido a escribir solita, en un año muy difícil, donde había perdido a su joven maestra en un accidente, a la seño Flavia (que la recordamos con cariño). Esas cosas me recuerdan que el acto de enseñanza, si es dado como un acto de amor, se te retribuye con el afecto de los alumnos en esas pequeñas grandes cosas.


Por Jonatan Berrutti

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