LA LEGENDARIA PAPA… UN TESORO QUE AMÉRICA DIO AL MUNDO

Blanca y radiante va la papa… como la novia pero con rumbos distintos. Sus altares posibles son la cacerola, la sartén o el horno. En este ámbito no hay problemas conyugales… se casa con todos y es feliz!



La papa fue el tesoro más importante que se llevaron de América los europeos, muchísimo más que todo el oro que pudieran cargar los galeones españoles. Es, con el pan y el arroz, el alimento más consumido en el mundo, y pese a todo, costo mucho tiempo hasta que se decidiesen a probarlo y a partir de ese momento popularizarlo.

Porque la papa es cien por cien americana… cien por cien nuestra! Un producto que hasta hace unos cuantos pocos siglos no se conocía fuera de las fronteras del nuevo mundo. Llegó a España, más precisamente a Canarias, de la mano de un compañero de Pizarro llamado Pedro de Cieza de León. Y ahí encontró un hogar sustituto que la recibió con buen terruño, un clima ideal y paladares que la adoptaron con cariño hasta convertirla casi en propia.


Y también por una curiosa historia de amores desencontrados, protagonizada entre el corsario Sir Walter Raleigh y la Reina de Inglaterra Isabel I, es que se extendió primero a las Islas Británicas y luego a toda Europa, transformándose con el paso de los años en la base de muchas de sus cocinas.


La papa es un alimento apetecible, saludable, rico… pero también económico, condición que a veces le juega sucio ya que se la ningunea, se la menosprecia, se la trata de barata. Sin embargo esa simpleza la hace noble, rústica pero a la vez sofisticada… una papa es la dama de compañía perfecta para un aristocrático pescado y es la “amigovia” más sencilla y canchera de un bife de chorizo cocinado a las brasas.


La papa sin embargo se mantiene erguida y orgullosa… tiene méritos de sobra… rica en vitaminas, sales minerales y proteínas… altamente recomendable en toda dieta. Y como si esto fuera poco se “aguanta” cualquier buen trato y maltrato culinario a la que se la someta, por lo que se vuelve muy versátil y amigable con cualquiera… hervida, frita, pisada, asada, rallada, con salsas o sin ellas, para los niños y los grandes, con sal, pimienta y oliva o sin nada, la papa siempre es papa y siempre gusta y conforma… como dije antes, es la novia ideal… tanto, que hasta Pablo Neruda le dedicó su poesía.


Sopa de papa con cilantro y trucha fueguina marinada


Para preparar la marinada necesitamos colocar en un recipiente aceite de oliva extra virgen, jugo y ralladura de limón, ajo en láminas, pimentón, semillas de coriando aplastadas, sal y pimienta.

Cortar la trucha en cubos, cocinar por todos sus lados en una sartén o plancha y dejar reposar en la marinada. Reservar a temperatura ambiente.


Pelar las papas, cortar en cubos y colocar junto una cebolla chica cortada, tres o cuatro puerros (parte blanca) algunos dientes de ajo sin el brote y cocinar hasta que todo esté tierno. Retirar del fuego, colar y licuar con la cantidad de agua de cocción necesaria.


Volver a poner en una cacerola, incorporar crema de leche y cocinar nuevamente a fuego suave hasta que alcance la consistencia deseada. Colar y terminar con cilantro fresco picado.


En plato hondo colocar algunos cubos de trucha en el centro dándole altura y la sopa alrededor. Rociar sobre la sopa algunos hilos de la marinada.


Por Patricio Mac Loughlin

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