EXPERIENCIA VIP EN SAMANA POR BERENICE LOPEZ

Actualizado: 21 de may de 2019

Como agente de viajes no fue mi primera experiencia en el Caribe, ni siquiera en un hotel con servicio all inclusive, sin embargo, puedo decir que mejoró todo lo que conocía hasta el momento y, francamente, dudo que sea superable: pasar una semana en el hotel LUXURY BAHÍA PRÍNCIPE CAYO LEVANTADO 5* exclusivo para adultos, sobre una de las mejores playas del Caribe en Dominicana, con servicio de mayordomo y exclusivísimo traslado en embarcación de lujo desde un pequeño puerto privado, menú de almohadas y jacuzzi en el cuarto, son algunos de los detalles de este viaje: un sueño digno de la realeza.

Llegamos al aeropuerto de Samaná, hicimos los trámites en Migraciones y ni bien pusimos un pie sobre el sector de Arribos, nos encontramos con un cartelito con nuestro nombre sujeto por un sonriente dominicano que nos ofreció una cálida bienvenida y nos trasladó hacia un embarcadero exclusivo del hotel, en una van con aire acondicionado y wifi.


En cuestión de pocos minutos hicimos el check in del hotel en ese embarcadero y luego subimos a un catamarán repleto de detalles, algunos propios del barco, otros aportados por un paisaje de ensueño: de fondo sonaba una salsa pegadiza al ritmo de las olas y en la cara se sentía la caricia de una brisa fresca sobre el ambiente cálido donde no faltaron las bebidas, con un “Llegamos” sanador se calmó la gran expectativa tras quince minutos de viaje.


Cayo Levantado es el nombre popular que se da a la isla Bacardi, es un pequeño islote ubicado en la bahía de Santa Bárbara de Samaná al noreste de la isla Santo Domingo en la República Dominicana. Queda exactamente a 68 km del aeropuerto de Samaná. Puedo decir que lo único que hay en la isla es este maravilloso hotel con seis restaurantes, cuatro bares y dos piscinas al aire libre.



Una vez arribados, un elegante y gentil mayordomo nos acompañó a una enorme habitación con cama con dosel, bañera de hidromasaje y bombones de bienvenida. Una curiosa carta de almohadas y sábanas para un feliz descanso y un menú de aromas a elección para no dejar absolutamente ningún detalle librado al azar… Por eso disfrutamos de un casi imperceptible aroma a lavanda en nuestra habitación durante toda la estadía. También la imponente bañera con hidromasajes y aceites varios invitaba a quedarnos a vivir en la habitación, aunque el paisaje y las actividades del exterior eran igual de tentadoras y nos dejamos llevar… El detalle estuvo dado por el mayordomo quien acomodó el contenido de nuestras valijas en el armario. Es que un verdadero descanso incluye esos detalles.


Aires de tranquilidad, decoración y exclusividad se percibían en todos sus rincones y para todos los sentidos.


Las instalaciones del hotel, además de ser impecables, se destacan por la amplitud en todas las áreas. Los restaurantes buffet son por demás completos y los cuatro restaurantes a la carta son gourmet, mediterráneo y Rodizzio. A la hora de beber tampoco se quedaban atrás en la oferta. ¿Lo imperdible? Un popular trago llamado “Coco loco” hecho con leche de coco, ron y, en este caso, algún otro ingrediente secreto que ningún bar tender del complejo me quiso confesar. Daiquiris, Beilys, cervezas, Campari y una amplia variedad de tragos eran moneda corriente e ilimitada en todo el complejo, incluyendo la playa.


Si bien el complejo está sobre el mar, a la playa se accede con un carrito de golf (capacidad para cuatro personas) porque las dimensiones son tan grandes que al final, poner un pie dentro del mar significa trasladarse unos 400 metros sobre la arena y entre palmeras.


El agua tibia, transparente, turquesa, calma…; la arena fina, suave y blanca; la humedad intensa y el calor ideal para un buen chapuzón. El hotel ofrece tres playas: dos privadas y una pública donde reciben turistas que vienen a pasar un día de excursión, generalmente vienen desde Punta Cana. Durante nuestra estadía, el hotel organizó una “fiesta de blanco” privada en esta playa pública en la que se lucieron distintos artistas callejeros haciendo música, exponiendo cuadros, ofreciendo espectáculos de fuego y haciendo telas.


Todas las noches disfrutamos de un muy recomendable show musical diferente en el anfiteatro del hotel.


Las actividades diurnas también son variadas e incluyen iniciación a snorkel en un arrecife muy cercano a la costa, de manera que las principiantes como yo, se pueden animar a la aventura.


El broche de oro del viaje fue una excursión de día completo donde disfrutamos de un inmejorable paseo en catamarán y descubrimos escenarios paisajísticos impresionantes. Primero, el Parque Nacional Los Haitises (refugio de los indígenas Tainos, a principio de siglo XVI) donde avistamos pelícanos, garzas, fragatas entre otras aves. Luego, disfrutamos de un silencio indescriptible en un manglar (río subterráneo que forma cuevas naturales) en el que solo por momentos se podía escuchar el canto de algún ave. Un paraíso inesperado dentro de otro paraíso. Visitamos tres cuevas, hicimos el recorrido hasta el final de dos manglares diferentes y todo en el marco del mejor viaje de mi vida.


RECOMENDACIONES:

-Llevar protector solar y ponerse varias veces al día, el sol es fuertísimo. Yo usé factor 50 y vine hecha un carbón.

-Los enchufes son los que tienen las dos patas planas. Allá venden, pero es mejor si lo llevan desde aquí.

-En el free shop de Samaná no venden ropa.

-No tomen agua de la canilla ni se laven los dientes con ella ya que NO es potable, háganlo con agua embotellada.

-Reserven las excursiones con anticipación porque en la playa hay mucho "chanta" suelto.

-Lleven ropa liviana y no carguen mucho la valija, después no usan ni la mitad de lo que llevan. Tengan en cuenta que por la humedad, la ropa no se seca rápidamente.

-Lleven repelente, bolsa para proteger los celulares y también para tomar fotos debajo del mar si se animan a hacer snorkel.


Por Karina Veloso

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