BUZIOS, LA SAINT TROPEZ BRASILERA

Actualizado: 14 de nov de 2018



Partimos una mañana helada de mediados de julio. Dejamos por unos días a nuestra Ushuaia blanca para disfrutar del placentero calor de las playas cariocas.

Llegamos a Buzios, una antigua aldea de pescadores, devenida en importante centro turístico que en temporada alta —desde el 20 de diciembre hasta el 1 de marzo— alberga a viajeros que llegan desde todo el mundo. Una de las razones por la que es tan pintoresca es que Buzios todavía conserva la mística que marcó sus orígenes: temprano por la mañana, las pequeñas embarcaciones pesqueras se adentran en el mar y esto se convierte en un espectáculo espontáneo por el que vale la pena madrugar.


Buzios está a 180 kilómetros hacia el este de Río de Janeiro, se encuentra en una península sobre el océano Atlántico y sus 23 playas ofrecen atractivos para todos los gustos.



Al norte de la península, el mar es más bien cálido y el oleaje sereno permite la práctica de actividades náuticas. En estas costas se encuentra la vedette de las playas: Joao Fernandes, la más elegida por los argentinos. Esa característica la convierte, junto a la Joao Fernandinho, en las más visitadas.


Mientras disfrutamos de un paisaje de postal con un abundante desayuno repleto de frutas de todos los colores, descubrimos la amplia oferta gastronómica de los paradores.

El deslumbrante paisaje exhibe la espuma del mar, el verde de los morros y los tintes anaranjados de los tejados portugueses.


Hacia el sur, el entorno es algo más silvestre y el clima ventoso, lo que genera las condiciones perfectas para practicar deportes como surf y windsurf. Ahí descubrimos la Praia de Geribá, que tiene salida abierta al mar y dos kilómetros de arena, es una de las más extensas de Buzios. De este lado, el oleaje es imponente y la temperatura del agua suele ser más fría.


Praia Brava, menos alejada del centro, es el rincón predilecto de los más jóvenes y otro punto imperdible para los surfistas. Muy cerca, playa Olho de Boi, el páramo de todos aquellos que practican nudismo pero como no era nuestro caso, seguimos camino por las calles adoquinadas que surcan las laderas bañadas en la espesa vegetación de Buzios. Las subidas y bajadas por momentos nos recordó a nuestra calle Fadul. Como caminar por este terreno puede resultar difícil, se pueden alquilar bicicletas, buggies o bien tomar una combi de pasajeros por unos pocos reales.


Los mejores conocedores de la zona cuentan que Buzios fue elegida por Brigitte Bardot para desatarse la bikini en 1964 cuando viajó con su novio brasileño Bob Zagury escapando del acoso periodístico de Río de Janeiro y sin querer, logró poner en el ojo del mundo a esa pequeña y desconocida aldea de pescadores que se llamaba Buzios.


Por Karina Veloso


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