BULA CONCEDIDA… ¡PARA DULCES TENTACIONES!

Una nueva Pascua se acerca, y en cada familia las tradiciones se repiten. El cordero, el bacalao, las empanadas de atún hojaldradas, los infaltables huevitos y la famosa rosca, invitada de rigor a la celebración.



Dicen los que saben de leyendas e historias de tiempos lejanos que la rosca de pascuas nació allá por el año 476 en Pavia, Italia, cuando un rey bárbaro había sitiado la ciudad. Como símbolo de amor y paz un humilde pastelero preparó un postre con forma de paloma para la época de la Pascua y se la regaló al monarca. El rey quedó tan conmovido y emocionado por el gesto que en prueba de amistad levantó el sitio de la ciudad y liberó a la población.


Luego, con el correr de los años esta costumbre se fue perdiendo… hasta que en Bolonia, con el fin de complementar los festejos (aunque realmente querían competir y desterrar a los huevos de pascua), los reposteros italianos retomaron estas antiguas tradiciones y crearon la rosca que actualmente conocemos con forma de anillo, que simboliza el amor y la amistad que unen a los pueblos. Para su confección utilizaron elementos tan simples como los símbolos que representa: leche, huevo y harina…, así fue como nació formalmente la Rosca de Pascuas.

Hay otra versión, menos romántica, que cuenta que las roscas fueron en sus orígenes simples panes leudados…, también están los que dicen que sus antecedentes no están relacionados con la religión sino con festejos paganos de la antigüedad cuando se agradecía por la generosidad de la tierra confeccionando unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel.


Con el tiempo cada país fue creando su propio pan para las pascuas, agregando ingredientes, cambiando cubiertas, y así llegan a nuestros días propuestas de roscas rellenas con distintas variedades de cremas: roscas almendradas, roscas de chocolate o con frutas… Mona de Pascuas (España), Kulich (Rusia), Ostertorte (Alemania), Colomba (Italia), Pan de Pascua (Chile), Roscón Pascual (México) o nuestra Rosca de Pascuas tradicional, cubierta con crema pastelera, fruta confitada y azúcar granulada son algunos ejemplos que se unifican en una misma tradición.


Por regla general, la Pascua se opone por completo a la opulencia de los carnavales, ya que una de sus características es la austeridad en lo que se refiere al consumo de alimentos. En época de Pascuas el ayuno y la abstinencia rigen hasta el Viernes Santo incluido, pero como en todo sistema existe la excepción a la regla…, la Iglesia Católica concede en algunos casos un privilegio llamado Bula y quien lo posea puede consumir algunos de los alimentos no permitidos.


Para esta ocasión podría proponerles una receta de Rosca de Pascuas… pero mejor compren una en Tante Sara, ¡las mejores de Tierra del Fuego! Yo me encargaré de que podamos usarla una vez que el domingo de Pascuas haya pasado y no sepamos qué hacer con ella. En lugar de dejarla secar hasta que nadie la coma, esa misma noche convirtámosla en una dulzura un poco más elaborada. Una receta que servirá para que en esta fiesta de recogimiento que nos debe encontrar abocados a disfrutar de la familia y del encuentro con uno mismo, permita tomarme el atrevimiento de concederles una especie de Bula y de esta manera ofrecer una alternativa para “pecar” tranquilos…, para terminar nuestras Pascuas con unas dulzuras pascuales fáciles, rápidas y muy sabrosas.


RECETA


Tostadas francesas de rosca de pascuas rellenas con frutos rojos y almíbar de especias


Para comenzar prepararemos el almíbar colocando en una cacerola 200 g de azúcar rubia y 200 c. c. de agua, 10 granos de pimienta negra, 2 unidades de anís estrellado, ¼ rama de vainilla o unas gotas de esencia, 5 granos de cardamomo, 1 rama de canela, 2 clavos de olor, una pizca de ralladura de nuez moscada, 2 rodajitas de jengibre fresco, una tirita de piel de limón y 2 cucharadas de whisky o coñac.


Llevamos la cacerola a fuego fuerte hasta que hierva, bajamos a mínimo y dejamos hasta lograr el punto deseado (aproximadamente unos 10/12 minutos). Retiramos del fuego y dejamos que tome temperatura ambiente. Filtramos y guardamos en frascos ya que este jarabe dura varios meses en la heladera.


Lo que sigue es muy fácil: cortamos la rosca de pascuas en rodajas de 1 cm de espesor. Batimos en un bol 3 huevos con una taza de leche y sumergimos cada rodaja para que se humedezca por todos sus lados. Retiramos de la mezcla y doramos en una sartén a fuego medio con manteca fundida (se puede utilizar aceite de maíz también o ambos, pero es mejor con manteca). Una vez doradas de ambos lados colocamos en una placa para horno y cocinamos en horno fuerte unos 5 minutos…, solo para secarlas y dejar crocantes por fuera. Retiramos del horno y colocamos en una rejilla para que tomen temperatura ambiente.


Colocamos encima los frutos rojos (o la fruta que deseen) y bañamos con el almíbar. ¡Queda muy bien acompañar con un copete de queso mascarpone!


Por Patricio Mac Loughlin

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